¿Rígidos o elásticos? (Artículo de opinión)

La seguridad abre y expande el cerebro. El temor lo cierra y contrae. Cada vez que tomamos decisiones que afectan nuestra vida y nuestra convivencia, tomamos opción entre el sí y el no, entre la posibilidad y el rechazo. Todos somos a la vez rígidos y elásticos. Depende de nuestro momento y nuestra circunstancia.

Hoy, ese gran antídoto contra el ordeno y mando que significa la cultura democratizada, ha cambiado la forma de entender los perfiles de nuestra existencia. El pensamiento y el comportamiento rígidos y únicos del pasado, esas fajas cerebrales impuestas y apretadas desde el poder, ya no consiguen asfixiar la brisa fresca de la libertad.

Ya nadie cuestiona que aquel matrimonio fracasado deba seguir hasta que la muerte los separe. Con el divorcio ganamos elasticidad.

Que dos personas se amen sin importar la naturaleza de sus órganos sexuales, empieza a entenderse. Hay inicio de elasticidad.

Ahora estamos en pleno vendaval de aborto. Que una adolescente vaya caliente, haga el amor sin prevenciones y, como consecuencia, quede embarazada, es antropológico. Si eso les ocurriera a tantos machos que hoy deciden por nuestros úteros, ya hace años que el aborto estaría perfectamente legislado.

Pronto vendrá el derecho a morir sin sufrir. Parece legítimo, sensato y honesto; sólo lo frena la rigidez de los vivos que exaltan y subliman la innecesaria tortura del que, encima, se está muriendo.
Ángela Becerra-Periódico AND

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